En lás próximas semanas y meses iremos publicando en esta bitácora una serie de reflexiones sobre el documento Nuestras Bases, del Proyecto M-20. A diferencia de los redactores de dicho texto, nosotros nos tomaremos en serio su propuesta (luego ya veremos si se merecía siquiera esa atención), recordando que ellos, por su parte, siempre han ignorado y despreciado lo que hacen otros grupos y personas supuestamente en la misma dirección que el P-M-20, a saber, la del Socialismo Patriótico. ¿Tienen algo que decir sobre el documento La izquierda nacional.El Manifiesto presentado por el partido Izquierda Nacional (que nosotros no compartimos pero por razones muy concretas, que hemos explicado)? ¿Tienen algo que decir sobre el Preámbulo y las dos primeras partes del Manifiesto por una Izquierda Nacional, publicado por la INTRA? ¿Tienen algo que decir sobre los muchos documentos ideológicos publicados por el Partido Nacional Republicano (PNR)? Desde luego, fundar una sigla y empezar desde cero puede resultar justificado si existen razones objetivas para ello, pero tenemos la sensación de que las gentes que conforman el P 20-M ya eran un grupo, ya "existían"; con la sigla y los manifiestos se justifica a posteriori, con cualesquiera coartadas y pretextos, un factum previo cuya legitimidad política (otra cosa son los clubes de amigos) es nula. Por nuestra parte, nos lo hemos pensado y repensado muchas veces antes de fundar un partido. Antes de hacerlo militamos en el PNR, aportamos las bases ideológicas del malogrado MSR, intentamos que la PxC y PxCat derivasen hacia posiciones de izquierda y tratamos de llegar a un acuerdo con los fundadores de Izquierda Nacional, todo ello con el fin de evitar tener que llegar a la creación de una nueva sigla. No nos quedó más remedio que fundar la INTRA y hemos explicado largamente los motivos en este blog. Pero el "movimiento" nucleado entorno a Alfonso Beltrán es algo así como un grupo natural, como un grupo pre-político, sociológico, de afinidades personales privadas, que excluye y hasta insulta a quienes se aproximan a él con una pretensión estrictamente política, es decir, basada en ideas que se han de verificar y que sólo se aceptan como propias si a la postre resultan impersonalmente válidas, no porque sea "mi amiguete" quien las proclame. Es lamentable tener que explicar estas cosas pero el nivel de los NR es tan bajo que su confusión entre lo personal y lo político es la causa más frecuente de ruptura y fracaso de innumerables iniciativas, en algunos casos legítimas (el señor Llopart, del MSR, es un experto en este tipo de chapoteos egocéntricos).
Con todo, desde aquí vamos a hacer un esfuerzo y a actuar como si el Proyecto 20-M fuera realmente un fenómeno político y no un fenómeno sociológico (un grupo primario de afinidades emocionales). Vamos a considerar la validez de un documento que en ningún momento plantea la cuestión de su estatus teórico y metodológico porque rehúye como la peste la palabra "verdad racional" (el motivo es que la palabra verdad racional forma parte del lenguaje del PNR y de la INTRA, que el grupito interpreta como propio de otros grupitos sociológicos, puesto que no puede interpretarlos de una manera distinta a como se interpreta en el fondo a sí mismo). Vamos a plantearnos cuál es el fundamento de las propuestas del P 20-M dejando aparte de las filias y fobias de sus autores. Vamos a analizar qué lugar ocupa la racionalidad, el concepto de validez (el único que puede vincular a un movimiento político y generar relaciones "no emocionales", es decir, objetivas) en dicho texto. Intentaremos ser lo más imparciales posibles. Si de verdad nos convence el documento, juramos que pediremos afiliarnos al Proyecto M-20. Decimos esto cuando no hemos leído todavía Nuestras Bases, nos hemos limitado a ojearlas comentando su articulación general y pasajes relevantes, cuando, por otro lado, constatamos que resulta imposible dejar comentarios en el blog de procedencia, con lo cual nos vemos obligados a desarrollar el debate en un blog "oficioso" de la INTRA.
Para empezar, echemos una ojeada a la estructura del escrito: cuatro partes, que empiezan con un bloque titulado Ambito Mundial, sigue con Ambito Estatal, después pasa a las Cuestiones Estratégicas y finalmente concluye con las Cuestiones Ideológicas, donde parece que quedan insertos los valores (!al final, cuando deberían estar al principio!).
Ya esta simple distribución de la materia es bastante cuestionable. Lo primero que debe aclarar un documento político es su estatus teórico, o sea, debe remitir, al menos, implícita o explícitamente, si no quiere desviarse hacia temas excesivamente abstractos, a otro discurso donde podamos verificar o acreditar que lo que dice es válido y en función de qué criterios se establecerá su validez. Este imperativo de decencia y honestidad obliga a empezar por los valores, que son los conceptos límite del texto, es decir, aquéllos que definen los fundamentos últimos y establecen el espacio ideológico que luego habrá que llenar con datos empíricos y hechos contrastados o de evidencia pública. Después de los valores tiene que aclararse, en efecto, la ideología, las cuestiones relacionadas con el mercado, el estado y la cultura, los grupos sociales, pasando de lo más general a lo más concreto. En tercer lugar, a partir del fundamento ideológico se aborda la estrategia, distinguiéndola cuidadosamente de la táctica, pues son los fines y valores que pretendemos alcanzar y cumplir, por una parte, y la composición histórico-social de lugar que nos hacemos a partir de ellos, los que definen qué modo de actuación puede resultar más racional para alcanzar dichos fines y afirmar dichos valores. La táctica nos invita a empezar por lo que respecta al dónde, cuándo y cómo concretos.
La distinción entre valores (filosofía, ética), ideología y estrategia/táctica (o programa) ya la expuso Jaume Farrerons de forma bastante detallada en su conferencia "Nacional-revolucionarios, ¿una opción de izquierdas?":
http://nacional-revolucionario.blogspot.com/2009/05/nacional-revolucionarios-una-opcion-de.html
La distinción entre valores (filosofía, ética), ideología y estrategia/táctica (o programa) ya la expuso Jaume Farrerons de forma bastante detallada en su conferencia "Nacional-revolucionarios, ¿una opción de izquierdas?":
http://nacional-revolucionario.blogspot.com/2009/05/nacional-revolucionarios-una-opcion-de.html
Por supuesto, los nacional-revolucionarios del P 20-M ignoran este trabajo o lo desprecian, como en general ignoran y desprecian todo aquéllo que no provenga de sí mismos, ombligo madrileño del universo.
Ninguna de las distinciones básicas establecidas en dicha conferencia se respetan en el texto del P 20-M. No sabemos, en primer lugar, por qué motivo tenemos que aceptarlo. Los que están ahí, es decirm en el P 20-M, sí lo saben, a saber, porque son amigos del fundador del grupo, un entramado que ya "funcionaba" (cervezas, tapas de choricillo picante, paseos, aficiones) antes de que el grupo ostentara ideología alguna ante la asombrada faz del mundo, como ya he sugerido un poco irónicamente. Quien no pertenezca al grupo quizá se adhiera porque le entusiasma, porque le "mola", porque ve alguna posibilidad de éxito (oportunismo, cosa dudosa en este caso), porque conoce a Pepito que conoce a su vez a Alfonsito, etcétera. Todos estos no serán motivos políticos, sino pre-políticos (sociales) o para-políticos (no revolucionarios) para adherirse al P 20-M.
En cualquier caso, no todo es negativo en el P 20-M. No queremos dar la impresión de que despreciamos a estas personas, nada hay personal aquí. No somos como ellos, aunque desde luego los ataques personales, que suplen las razones cuando no las hay, obstruyen la política seria. Al menos, respecto al P 20-M, dígase en su favor: cabe celebrar el mérito de este documento, consistente en intentar articular algo, aunque se trate de un mero balbuceo. ¿Y quiénno balbucea a fin de cuentas cuando se trata de explicar en qué consiste ser NR? El nivel teórico de Nuestras Bases es inferior, hay que decirlo, a La Izquierda Nacional. El manifiesto, pero, por sus contenidos, podemos afirmar que nosotros estamos, en algunos aspectos, mucho más próximos a Beltrán que a Luna. !Al menos Beltrán no es católico! !Y eso es ya mucho, en nuestros días de rearme integrista reaccionario! No obstante, hay que decir que Nuestras Bases no supera al PNR y que tampoco llega siquiera a plantearse las cuestiones que preocupan a la INTRA, tanto en el nivel ideológico como en el estratégico-táctico.
Ninguna de las distinciones básicas establecidas en dicha conferencia se respetan en el texto del P 20-M. No sabemos, en primer lugar, por qué motivo tenemos que aceptarlo. Los que están ahí, es decirm en el P 20-M, sí lo saben, a saber, porque son amigos del fundador del grupo, un entramado que ya "funcionaba" (cervezas, tapas de choricillo picante, paseos, aficiones) antes de que el grupo ostentara ideología alguna ante la asombrada faz del mundo, como ya he sugerido un poco irónicamente. Quien no pertenezca al grupo quizá se adhiera porque le entusiasma, porque le "mola", porque ve alguna posibilidad de éxito (oportunismo, cosa dudosa en este caso), porque conoce a Pepito que conoce a su vez a Alfonsito, etcétera. Todos estos no serán motivos políticos, sino pre-políticos (sociales) o para-políticos (no revolucionarios) para adherirse al P 20-M.
En cualquier caso, no todo es negativo en el P 20-M. No queremos dar la impresión de que despreciamos a estas personas, nada hay personal aquí. No somos como ellos, aunque desde luego los ataques personales, que suplen las razones cuando no las hay, obstruyen la política seria. Al menos, respecto al P 20-M, dígase en su favor: cabe celebrar el mérito de este documento, consistente en intentar articular algo, aunque se trate de un mero balbuceo. ¿Y quiénno balbucea a fin de cuentas cuando se trata de explicar en qué consiste ser NR? El nivel teórico de Nuestras Bases es inferior, hay que decirlo, a La Izquierda Nacional. El manifiesto, pero, por sus contenidos, podemos afirmar que nosotros estamos, en algunos aspectos, mucho más próximos a Beltrán que a Luna. !Al menos Beltrán no es católico! !Y eso es ya mucho, en nuestros días de rearme integrista reaccionario! No obstante, hay que decir que Nuestras Bases no supera al PNR y que tampoco llega siquiera a plantearse las cuestiones que preocupan a la INTRA, tanto en el nivel ideológico como en el estratégico-táctico.
Sea como fuere, haremos lo que, en su soberbia, han omitido hacer, aunque era su deber, los miembros del P 20-M, a saber: dar una respuesta a los recientes documentos teórico-políticos y manifiestos de la izquierda nacional ya existentes. También queremos, en este sentido, responder al texto de Laureano Luna, al que dedicaremos sus correspondientes entradas en el mismo blog. Desde aquí aclaramos que no se da entre la INTRA y el PNR ninguna diferencia teórica tan relevante que no se pudiera resolver en el terreno táctico, o sea que no criticaremos unos textos que suscribimos (aunque no al cien por cien, claro). Nuestras discrepancias con el PNR son tácticas, ni siquiera estratégicas. En el caso del P 20 M abrigamos nuestras dudas sobre la naturaleza misma del proyecto, que se refleja en la incongruencia de sus ideas, un producto típico de las décadas de confusión ideológica en el ámbito nacional-revolucionario propiciadas por personas de cuyo nombre prefiero no acordarme.

3 comentarios:
Yo no me molestaría, Farrerons, en dedicar ni un minuto al documento de Alfonso Beltrán. No es más que un montón de tópicos y estupideces, una vomitada mediocre y absurda sin otro sentido que aliviar el vientre mental de este energúmeno hambriento de tiranías.
Para cuando la segunda entrega de Lectura crítica del documento Nuestras Bases?
Estamos en ello, pero la tarea se ha visto interrumpida por cuestiones más urgentes. Además tiene prioridad el Manifiesto de Laureano Luna, por una cuestión tanto cronológica como de rigor. No albergue ninguna duda que esa crítica al documento Nuestras Bases Proyecto M-20 aparecerá en su momento y será, seguramente, demoledora.
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